El otro Einstein: la incógnita de una brillante mente femenina

¿Sabíamos que la primera esposa de Albert Einstein era una mujer inteligentísima, física, y que además fue a la universidad? Lo consiguió en una época en que las mujeres no eran bienvenidas en la educación terciaria y allí se conocieron.

Finalizar la lectura de sus páginas deja una profunda deshazón, un vacío por no poder esclarecer con certeza cuál fue la parte que le corresponde en la historia de la ciencia a Mileva Maric. Y al mismo tiempo esperanza, de que su historia haya salido a la luz.

Y es que se debe a que este trabajo de ficción -brillante porque conecté tanto que terminé enojada con la recreación del matrimonio o con el cómo se pudieron dar las cosas- de Marie Benedict, busca dar algunas respuestas aproximadas a lo que pudo suceder con la primera señora Einstein y con su contribución posible a la ciencia.

En 1980 salieron a la luz pública las cartas que Mileva y Albert se escribieron durante su época de universitarios y recién casados, que abarcó desde 1897 hasta 1903. En ellas discutían proyectos que hacían juntos, y por eso las cartas generaron un verdadero revuelo en el mundo de la física y la historia de la ciencia.

¿Hasta dónde colaboró Mileva en las innovadoras teorías de Albert sobre la relatividad en 1905? Mileva fue una mujer atípica para la época, ya que se inclinaba por las matemáticas, un campo claramente masculino, además de que las mujeres no accedían a la educación terciaria y ella fue admitida en la prestigiosa universidad el Instituto Politénico de Zúrich.

Estaba a punto de dar el examen de doctorado en física cuando se entera de que está embarazada, sin casarse, lo cual la hace dejar su carrera inconclusa, abandonando la titulación que la avalaría en la sociedad científica.

Los años más productivos y creativos de Einstein fueron con ella, lo cual, la cruzar los datos y las cartas, da mucho que pensar sobre si Albert solo, por su propia cuenta, hubiera hecho todo ese trabajo de investigación ¿no hubiese sido más fácil con una compañera igual de apasionada por la ciencia que él?

Esta historia es sin duda una gran ficción histórica para comprender las variables que tenía en su contra una mujer como Mileva en aquella época: originaria de europa del este y viviendo en países donde se la veía con muchos prejuicios, inteligente, con el futuro de una carrera profesional en una época donde aún no se admitía esa posibilidad para una mujer.

Una lectura indispensable para despertar la curiosidad y ver a través de qué prismas contamos la historia, sobre todo, la de las mujeres.

”Eres como los objetos de una de las investigaciones de Newton. Mantienes incansablemente tu velocidad a lo largo de la vida a menos que una fuerza externa actúe sobre ti. Espero que ninguna fuerza externa cambie tu velocidad “.

*La versión digital tiene un título diferente a su versión impresa que se llama: A la sombre de Einstein.

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