La hija del relojero: mantener vivos los recuerdos

Es la primera vez que leo algo de Kate Morton, y sin duda alguna, me fascinó la manera en que describe. Me resalté muchísimas frases y me atrapó completamente para sumarme en la búsqueda de la identidad de la hija del relojero.

 

La historia transcurre en dos tiempos: la época victoriana y la época actual en Londres. El hilo conductor es el misterio de lo que sucedió en realidad con ella, cuál es su versión de los hechos, su historia, su verdadero nombre, sin embargo, la historia es mucho más que eso. Mucho. Y eso es lo mejor de esta aventura.

Es una exploración sobre la manera en que recordamos, cómo y por qué lo hacemos. Una oda a las historias, al arte de contarlas y cómo permanecen vivas aunque se haga todo lo posible por acabarlas. Si algo nos queda claro, es que una historia nunca muere.

Además de la memoria en sí de una persona, su recuerdo, su vida, también está estrechamente ligado con lo que significan las construcciones que la albergaron, una métafora sobre la arquitectura de la vida. Lo que encierran dentro suyo las casas, lo que guardan.

Si las paredes hablasen ¿qué nos contarían?

“Todo lugar es un umbral por donde atravesamos el tiempo”

Kate Morton enlaza una historia tras otra con maestría, nos envuelve en el círculo de conexiones de los habitantes de la casa que conoce el misterio, única testigo a lo largo de los siglos; nos describe los ladrillos que componen la construcción de la memoria de las generaciones.

Es fascinante la manera en que Morton se nutre de las ciencias, la arquelogía, la botánica, la arquitectura, la historia, para ofrecernos una narración sumamente rica en detalles y personajes, para ejemplificarla en una historia palpable y emotiva resaltando el poder de la memoria.

Porque, al final, uno se da cuenta que esa es la verdadera intención. Que el lector vaya reflexionando a través de cada página sobre ello: qué sabemos de los lugares que habitamos, qué sabemos de nuestra historia familiar, cómo los recordamos, cómo se cuenta una historia que es tan compleja y tiene tantos protagonistas.

Es una historia sobre los recuerdos mismos y la complejidad del ser humano. Me encantó y si disfrutan tanto de escarbar a profundidad, también la amarán.

“El río era mujer, había decidido. A pesar de esa soleada transparencia, en ciertos lugares se volvía insondable”.

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